El Trueque y la Exclusión

Foto tomada de: goguiadelocio.com.co
Pedro Medina. Foto tomada de: goguiadelocio.com.co

Por: Pedro Medina

Al cambiar las preguntas que uno se hace, cambia las respuestas. Con respuestas nuevas, se amplia el dialogo interno. Y con una expansión del diálogo interno, nos volvemos más conscientes.

Hace un par de años, almorcé con el Embajador de la Unión Europea en Colombia.  Estábamos hablando de  los problemas en Colombia y yo le dije que  tenía claro cuáles eran los tres principales; el primero – falta de conciencia de quienes somos, qué nos hace únicos, qué nos une, nuestra interdependencia; que todo lo que nos pasa es por acción u omisión, que cada uno de nosotros es arquitecto e ingeniero de su vida, que somos el país más rico del planeta y nos han metido un cuento de que somos pobres, tercermundistas, subdesarrollados y que tenemos riqueza renovable y no renovable.  El segundo, le dije, es falta de confianza: en nosotros mismos y nuestra gente. La confianza se puede desfragmentar en confiabilidad – el cumplir los compromisos pequeños y grandes,  competencia – la capacidad de generar resultados y vulnerabilidad – la apertura. Y el tercero es falta de coherencia entre las 3 P´s – pensamiento, palabra y proceder.

El europeo me escuchó atentamente y me dijo: “esos no son los tres problemas, son las tres soluciones. El problema más grande de Colombia es la exclusión y la inequidad.”

Con los problemas y las soluciones claras, pienso que es importante pasar del discurso a la acción, pasar del lo que pasa es que, al qué pasaría si.  Al entender que el “qué pasaría si” me permite pensar en posibilidades, descubrir, inventar y que a partir del asombro de descubrir algo nuevo, creo un nuevo camino neuronal que amplia mi capacidad cerebral. Con 203 años de historia, 156 años de conflicto y solo 47 años de paz, Colombia es un lugar donde necesitamos propuestas novedosas que se salgan de la norma.

¿Qué pasaría si cada uno de los colombianos en Colombia y fuera del país es consciente que la exclusión genera violencia y nos aleja de la tan anhelada paz?  ¿Qué es la exclusión?  Arranca con actitudes y pensamientos: el sentirse mejor que otro porque se tiene mas…mas aparatos, carros, casas, fincas, plata;  el sentirse mejor por el ancestro, color de piel, belleza física; el sentirse mejor por la posición que ocupa, el cargo, la pleitesía que otros le rinden, el poder que se tiene.

La exclusión también se manifiesta con la comunicación, verbal y no verbal. Me decía recientemente un amigo – “esa es una niña bien.”  Le pregunté a qué se refería. “Es de buena familia,” me dijo. Volví a indagar. Me respondió: “gente bien, usted entiende, gente con plata.” Yo le pregunté: “¿o sea que la gente sin plata es la gente mala?” Hay miradas que generan inclusión y unas que excluyen. Cuando hay grupos conversando y llega una persona nueva, es interesante observar quién la acoge y quién la segrega.

Los extranjeros en Colombia se sorprenden con el cuento de los estratos y cuanta importancia le damos aquí a eso.  Un sistema feudal que se perpetua es un obstáculo para la paz.

Cuando veo el indicador de inequidad que muestra a Colombia como el tercer país más inequitativo del mundo, me pregunto…”¿qué puedo hacer yo?”  No soy el gobierno para encontrar ese balance sutil entre suficientes impuestos para tener con que generar riqueza pero no demasiados que espanten el capital y la inversión. No soy uno de los “grandes cacaos” ni lidero una gran organización que pueda imaginarse, crear y fondear una estrategia poderosa para reducir brechas.  No soy parte de una entidad multilateral que puede mediante estrategias, romper círculos viciosos y crear círculos virtuosos.

Es fácil reconocer  lo que no soy, las razones por las que no soy la persona que debe resolver el problema. Es fácil encontrar excusas, justificaciones, racionalizaciones. Sin embargo, si mezclo conciencia, confianza y coherencia, le agrego una dosis de innovación, sensibilidad, inteligencia y picante, algo sorprendente puede ocurrir.

Si miramos alrededor cuántos edificios desocupados, terrenos baldíos, tecnología, maquinaria, herramientas subutilizadas, cuanto dinero produciendo nada en cuentas bancarias, cuantas camas y sillas en vehículos desocupadas, vemos que el problema no está en recursos sino en confianza. Si logramos construir confianza, podemos inventarnos trueques de servicios, productos y conocimientos.

¿Qué hice? Compré una finca, La Minga, a una hora de Bogotá en una carretera segura, sin trancón ni peaje – la vía a Choachi.  La Minga es un Centro de Ampliación de Conciencia con salones de reuniones, hospedaje y restaurante.  Construimos la Casa en el Aire, una casa hermosa elevada de madera a punta de trueque, el jardín lo logramos a través de trueque, algunos equipos también.

La Minga. Foto tomada de www.colombia.com
La Minga. Foto tomada de http://www.colombia.com

Soy el primero de la ciudad en esa Vereda Resguardo Alto. Encontré en los vecinos gente extraordinaria, trabajadores, generosos, amables, solidarios. El primer Diciembre que estuve ahí, quería hacer algo con la gente. Lo primero que se me ocurrió fue el regalo para “los niños pobres”.  Recordé que en mi familia hacían eso a fin de año y de niño me encantaba.  De adolescente empecé a ver que el paternalismo y el asistencialismo generan más desesperanza aprendida, más venta de lástima, más mendicidad; que la etiqueta “niño pobre” empobrece mas y que cuando acostumbramos a la gente a estirar la mano para que le den, estamos en muchos casos haciendo más mal que bien.

Recordé esas palabras sabias de Bill Drayton…”No hay que dar pescado, tampoco enseñar a pescar. Hay que crear sistemas de pesca!”

Los activos ocultos estaban en mi cuarto de san alejo: juguetes, ropa, artículos del hogar y libros que no usaba.  Las preguntas nuevas giraron alrededor de cómo unimos la vereda logrando empoderamiento, creando un modelo sustentable y replicable.  Y el sistema fue una jornada de trueque con una moneda propia – el Mingo.

la minga 2

Mis cosas valían un Mingo o dos Mingos.  Los campesinos traían sus guatilas, duraznos, fresas, lechugas – esto valía cinco Mingos.  Una planta, un yougurt, una mermelada valía siete y un árbol diez Mingos.  De esa forma, el mensaje era claro.  Lo del campo vale.

Manejamos un concepto que era el valor de uso en lugar del valor de reposición. Una maleta que uno no usa, no vale.

Don Hernando, un vecino que produce trucha llegó con las manos vacías. Le pregunté si estaría dispuesto a compartir su conocimiento de cómo hacer un cultivo de trucha.  Aceptó con gusto y le dictó a un amigo durante 90 minutos sus conocimientos.  Recibió quince Mingos.

Ese día  coincidimos con el alcalde y con el párroco. El alcalde había organizado la junta del agua y el párroco hizo una promoción – cásese y le regalo los anillos y el ponqué.  Logró 91 matrimonios.  A pesar de esto, lsubieron al evento 98 personas.

En la segunda jornada, 520, en la tercera 1,000, en la cuarta, 1,300 personas y en la quinta, 1,350 personas. En la última vinieron 970 personas por que era el fin de semana de velitas.

La Minga, jornada de trueque. Foto tomada de check-in-registro.blogspot.com
La Minga, jornada de trueque. Foto tomada de check-in-registro.blogspot.com

Decidimos cambiar el sistema de Mingos por uno de trueque directo. En la última Jornada de Trueque, un niño de la ciudad cambio una bicicleta que tenía en el depósito de su edificio por un yougurt de guatila que un niño del campo había ayudado a preparar. Ambos se fueron felices.

Al generarse un mercado, todos participan como iguales. Al no cobrar, todos se sienten invitados. Al poder escoger lo que quieren y determinar cuanto vale lo que trajeron, campesinos y citadinos se sienten dignificados.

¿Que hemos logrado? Por un lado, hemos creado una plataforma de confianza y un sistema replicable.  Por otro lado, hemos construido las bases para una vereda empoderada y pacífica.  Experimentamos con trueques que construyen una plataforma de confianza y al eliminar el dinero, generan unos comportamientos extraordinarios. Conectamos la gente de la ciudad con la gente del campo dignificando los del campo. Estamos creando un manual para lograr llevar esta idea a otras fincas, a otras veredas. Y acortamos la brecha entre los que mas tienen y los que menos tienen.

Pedro Medina lidera Yo creo en Colombia y La Minga – Twitter @yccpedro minga.yocreoencolombia.com

Minga.yocreoencolombia.com

p.medina@yocreoencolombia.com

Twitter @yccpedro

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