Pavarotti, la panela y los activos ocultos

Foto tomada de: http://operblog.blogspot.com
Foto tomada de: operblog.blogspot.com

Por: Pedro Medina

Me contó Marta Senn una historia que quiero contar.  Cuando vino Pavarotti a Colombia, entró en el camerino de Marta Senn en El Campín y, fatigado, le dijo.  “Marta, cancelemos el concierto, no puedo cantar, no me siento bien.”  La altura de Bogotá lo tenía con zoroche. Marta le respondió, “Pavarotti, hay 60,000 personas esperando afuera a que cantemos. No podemos dejarlos metidos. Tómese esto.” Y le sirvió una agua panela. Pavarotti sintió esa fuerza de las vitaminas y minerales de la panela, se llenó de energía y salió a hacer una magnífica presentación. Asombrado con el poder de la panela, pidió panela para llevarse con el en el avión.

Asombrados con el poder de nuestra riqueza inerte, hemos venido recogiendo una colección impresionante de ejemplos, historias, modelos e ideas sobre una Colombia oculta, sobre uno cantidad enorme de tesoros enterrados que tenemos en nuestro país.  La Fundación Yo creo en Colombia se ha especializado en mirar lo que todos miran y pensar en algo diferente.  Promovemos aquellos modelos de individuos, entidades, instituciones, empresas, comunidades, organizaciones y municipios que desafían el paradigma existente y transforman nuestra riqueza.  Muchos de estos modelos están ocultos…necesita uno invertir esfuerzo en desenterrarlos y quitarles la tierra.  Muchos son activos ocultos.

El concepto de activos ocultos es utilizado por el grupo ZERI y su fundador Gunter Pauli para dar a entender todo aquello que nadie o casi nadie considera de valor pero tiene un gran valor. Pauli escribe en su libro Rompa la Caja que desperdiciamos el 90% de nuestros recursos. La naturaleza no produce desperdicio…todo sirve para algo. Considero que podemos crear dos categorías: activos ocultos y activos semi ocultos.

Los activos semi ocultos son productos que como la panela, tendemos a no valorar.  Me decía un mesero de un club de Bogotá, “la panela no es de alcurnia…a la gente le da pena pedirla.”

Los activos ocultos están por todos lados, son bastante visibles y generalmente se encuentran en abundancia; paradójicamente, los etiquetamos como basura, desecho, desperdicio, producto defectuoso…

En McDonald´s donde trabajé 7 años, cuando a los 10 minutos de haber sido preparada una hamburguesa esta aun no se ha vendido, se bota a la caneca.  Los productores de arroz botan la mayoría de la cáscara de arroz. Los productores de rosas botan los pétalos. Al tomarse un tinto, consume uno solo el 0.2% de la mata.  El 99.8% es considerado desperdicio.

Qué hacer con las hamburguesas, la cáscara de arroz, los pétalos y el residuo del café?  Pienso que en la zona cafetera han creado un buen modelo, de esos que rompe el paradigma. ZERI cuenta la historia de unos franceses que vinieron hace muchos años promoviendo los champiñones en Colombia.  A pesar de no contar con los micro climas adecuados, ni el sustrato correcto (boñiga de caballo), ni la tecnología, Colombia se metió en esto.  Hoy se producen 6,000 toneladas de champiñones en Colombia con una productividad de 17% y Colombia aun importa buques con boñiga de caballo de Canadá.

Existen 1,500 variedades de hongos comestibles. El mercado mundial es de 3 millones de toneladas al año. Una de ellas es el Shitake, altamente apetecido en mercados internacionales por su sabor y su capacidad de estimular el sistema inmunológico.  Normalmente se cultiva con un sustrato de roble.  En la zona cafetera hicieron ensayos aprovechando ese activo oculto tan abundante – el desperdicio del café y para sorpresa de todos, descubrieron que al tener cafeína, este desperdicio acelera el crecimiento del Shitake y se logra una productividad por encima de 90%. Diez mil familias en la zona cafetera cultivan hoy día Shitake usando su activo oculto.

Sueño con una maquina que muela las hamburguesas y papas de McDonald´s y haga un rollo de carne para alimentar tanta gente con hambre en Colombia, sueño con el uso de la cascarilla de arroz para fabricar tinta china y poder redibujar los planos de Colombia y así poder reconstruirla con mejores especificaciones, sueño con los pétalos de rosa lanzados por bellas mujeres a cada uno de los millones de turistas que nos visitarán.  Necesitamos inventar. Raúl Cuero, científico colombiano dice que el poder no está en tener conocimiento sino en crearlo.

Y sueño también con una Colombia que aprovecha y valora sus activos semi ocultos – una Colombia que no necesita saber que John F. Kennedy le regaló un anillo de esmeraldas colombianas a Jackie y que el Papa Benedicto se inauguró con una cruz con esmeraldas colombianas para valorar sus esmeraldas; una Colombia que no necesita saber que un restaurante gourmet ya sirve una ensalada con hormigas culonas, para valorar sus hormigas; una Colombia que no necesita saber que Pavarotti, el Café Juan Valdez, Santiago Botero, Crepes y Waffles, la familia Santo Domingo, el Jockey Club, el Hotel Bogotá Royal y La Fontana valoran la panela para también valorarla.

Paulo Lugari es citado en el libro de Alan Weisman sobre Gaviotas: “La gente que se atreve a construir una utopía usa los mismos materiales que tiene a su disposición cualquier persona, pero encuentra formas sorprendentes de combinarlos.”

Por último, sueño con una Colombia donde esa preocupación por estética y status – esa preocupación por temas de alcurnia – ceda ante una ocupación intensa en temas de sustancia y esencia.  Y que desenterremos los grandes tesoros que tenemos y transformemos en forma sostenible nuestros activos ocultos y semi ocultos en inclusión, emprendimiento, riqueza y competitividad.

Nota del autor…En una reunión subsecuente con Marta Senn, ella me dijo, “ me encantó el artículo pero te equivocaste de tenor.  Fue Plácido Domingo.”  Ofrezco mis disculpas.

Pedro Medina es Presidente de Yo Creo en Colombia…Recibe y contesta con gusto comentarios e inquietudes. pmedina@yocreoencolombia.com @yccpedro

2 comentarios en “Pavarotti, la panela y los activos ocultos

  1. Tristemente estamos dejando de lado nuestras bases, nuestra cultura y nuestros valores. Un pantalón hecho en Colombia cuesta el doble o el triple si en la etiqueta dice Made in USA.

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